Perfil. Javier Duarte, de panadero a prófugo extraditado

En su juventud, Javier Duarte de Ochoa fue panadero en el negocio familiar; hoy llegará a México para enfrentar un proceso por los delitos de operaciones con recursos de procedencia ilícita y delincuencia organizada
ARCHIVO EL UNIVERSAL
17/07/2017
00:30
Redacción
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El presidente de Guatemala, Jimmy Morales, confirmó que el ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, será extraditado a México este lunes 17 de julio.

El ex mandatario estuvo recluido en un cuartel militar de la capital guatemalteca donde habilitaron un área como cárcel para reos de alto perfil.

Duarte tiene dos solicitudes de extradición: una por delitos de corrupción y la otra por delitos de orden federal como delincuencia organizada y lavado de dinero.

El pasado 4 de julio, el ex gobernador aceptó ser extraditado a México, donde será juzgado por diversos delitos, entre ellos, los del fuero federal que son operaciones con recursos de procedencia ilícita y delincuencia organizada.

Al térrmino de la audiencia, luego de que el juez ordenara entregar al ex mandatario recitó una peculiar frase:

“Paciencia, prudencia, verbal continencia… dominio de la ciencia, y presencia o ausencia, según conveniencia”.

Este “verso” forma parte de su colección de frases que ha emitido el ex gobernador.

En su juventud, Javier Duarte de Ochoa fue panadero en el negocio familiar. Quedó huérfano en el temblor del entonces Distrito Federal en 1985 y posteriormente fue adoptado políticamente por Fidel Herrera Beltrán, quien apuntaló una meteórica carrera que lo llevó a ser subsecretario y secretario de Finanzas, diputado federal y candidato a gobernador, puesto que ganó con un total de un millón 356 mil sufragios, la votación más alta para el PRI en la historia de Veracruz. Y le gustó hacer historia: por vez primera en 87 años hizo que el PRI perdiera el poder.

Su primer empleo “político” fue en la Coordinación General para la Promoción de la Participación Social de la Secretaría de Gobernación, al lado de Herrera Beltrán. Duarte debía recortar notas de periódicos sobre Veracruz y hacer un dossier de información.

En su natal Córdoba, en la zona montañosa central de Veracruz, de niño aprendió a hacer bolillos, teleras, conchas, moños, chilindrinas, laureles, bísquets, donas, polvorones y toda clase de pan. Al lado de su madre, María Cecilia de Ochoa, se sumó a las tareas del pequeño negocio tras la muerte de su padre.

Con el tiempo dejó de hacer pan y su responsabilidad se ciñó a prender el horno y tener todos los insumos para elaborar las piezas. Realizaba las rutas del reparto para las panaderías de cada ranchería y comunidad.

Su transición de un niño al que le gustaba jugar con un palo de escoba y una pelota de tenis fue sin problemas, pero el fatídico temblor en lo que hoy se llama Ciudad de México aceleró su transición. A la muerte de su padre, se vio obligado a asumir el rol de jefe de familia. Duarte ya no tenía la vida normal de un adolescente.

El 19 de septiembre de ese año, su padre —entonces secretario de la Confederación Nacional Ganadera— se hospedó en el hotel Regis del Centro de la capital del país, cuando sobrevino el sismo que dejó más de 35 mil muertos, entre ellos Javier Duarte Franco.

La familia del empresario cordobés Chava Mansur prácticamente lo adoptó y fue quien lo acercó a su padrino político y su principal promotor: Fidel Herrera Beltrán, quien se desempeñaba como oficial mayor de la Cámara de Diputados federal. “Es mi formador, mi maestro, mi jefe...”, recordaba constantemente Duarte de Fidel.

Fue su testigo de bodas, su director de tesis y padrino de bautizo de su hijo. En 1997, cuando Fidel Herrera fue candidato del PRI a la diputación por Boca del Río, se volvió su promotor del voto; luego fue su secretario particular durante la campaña al Senado.

En 2004, Fidel Herrera fue gobernador y el poder de Duarte creció. Se convirtió en su brazo derecho, fue subsecretario y secretario de Finanzas y, de manera sorpresiva, candidato del PRI a la diputación federal por Córdoba, donde estuvo sólo un par de meses para luego ser candidato a la gubernatura, con 36 años de edad.

Quienes lo conocen dicen que llegó muy joven y que se rodeó de personas que incurrieron en turbios negocios al amparo del poder. Incluso aseguran que Duarte ni se enteró.

Dicharachero en su trato personal, aficionado al golf, pocas veces escuchaba a su gente cercana e incluso cada vez que le advertían de posibles conflictos los tachaba de negativos y los congelaba por meses o años.

En la fotografía oficial se notaban sus 130 kilogramos de peso. Tras la elección del 5 de junio reapareció con 34 menos.

El pasado 12 de octubre, el ex gobernador ofreció una entrevista al periodista Carlos Loret de Mola en la que anunciaba que pediría licencia al cargo para defenderse ante la ley.

A partir de ese momento, su paradero fue incierto hasta que la PGR anunció su captura en Guatemala.

Gobernó Veracruz de 2010 a 2016. Al llegar a la gubernatura, su juventud le hizo ser ejemplo del nuevo PRI, pero la corrupción lo llevó a ser el antiejemplo.

El político renunció a su cargo en octubre del año pasado, un mes y medio antes de terminar su mandato.

Estuvo prófugo 185 días, desde el 13 de octubre de 2016, cuando un juez dictó una orden de aprehensión en su contra.

Durante su gestión, el estado se convirtió en uno de los estados más violentos de México, con 21 periodistas asesinados y varios casos de desaparición forzada.

Fue detenido el pasado 16 de abril cuando estaba en un hotel turístico del municipio guatemalteco de Panajachel, a orillas del Lago Atitlán.

Con información de Edgar Ávila y EFE

 

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